OZONOTERAPIA
La ozonoterapia se ha posicionado como una herramienta clave en la medicina pro-longevidad debido a su capacidad para optimizar la homeostasis celular. Al introducir una mezcla controlada de oxígeno y ozono, el cuerpo experimenta un «hormesis» o estrés positivo que activa sistemas antioxidantes endógenos, como el glutatión.
Este tratamiento busca mejorar la microcirculación y la oxigenación de los tejidos, factores importantes para la función celular. La ozonoterapia también puede modular el sistema inmune y optimizar la función mitocondrial, reduciendo el estrés oxidativo. Al promover la regeneración celular y reducir la inflamación sistémica, la ozonoterapia puede actuar como un agente que contribuye a la vitalidad biológica.
- Niveles de citoquinas pro-inflamatorias.
- Revitalización energética: Optimiza la producción de ATP en las mitocondrias.
- Propiedades germicidas: Actúa como un potente fungicida, bactericida y virucida.
Recomendaciones al recibir el tratamiento
- Evaluación previa: Realizar un análisis de la enzima G6PD para evitar hemólisis.
- Personalización: Ajustar la dosis y vía de administración (autohemoterapia, rectal, local) según el paciente.
- Hidratación: Mantener un buen nivel de hidratación antes y después de la sesión.
- Suplementación: Consultar el uso de antioxidantes orales, ya que pueden interferir con el efecto oxidativo inicial deseada.
- Profesionales certificados: Acudir solo a centros médicos con equipos generadores de ozono con registro sanitario.
Contraindicaciones principales
- Déficit de G6PD (Favismo): Riesgo de ruptura de glóbulos rojos.
- Embarazo: No se recomienda por falta de estudios concluyentes en esta etapa.
- Hipertiroidismo no controlado: Debido a la estimulación metabólica.
- Trombocitopenia: Niveles muy bajos de plaquetas o hemorragias activas.
- Infarto agudo de miocardio reciente: O eventos cardiovasculares inestables.
- Intoxicación alcohólica aguda: Altera la respuesta metabólica al gas.
